El mundo es más grande que un crimen
pero un crimen pudiera detener al mundo.
La muerte de una vaca
en este caso,
sin rastro de violencia,
ni pistas del asesino,
sembró una herida
en la conciencia del pueblo.
Ahora nadie duerme por las noches
porque nadie fue el culpable
según los datos del perito.
Boby
era el nombre de la vaca
y todos la recordarán
como el emblema del pueblo.
Boby dio a luz
a generaciones de bovinos
que alguna vez
pastaron en las rancherías
y generaron toneladas
de una leche tan dulce
como el néctar de la manzanilla.
Era la época de las cámaras
y las entrevistas,
la época en la que se hablaba
del pasto verde en los alrededores
como un pasto sano
propio para las vacas,
la época
en la que tener tu propia vaca
significaba poseer también una máquina
para surcar pastizales.
la época de la luz rojiza del atardecer
entrando en forma de pétalos
a los cuartos de nuestros hijos.
Así que cuando Boby murió
todos pensamos
este es el final de muchas cosas.
Tres días después
todas las vacas
en cada ranchería
se desplomaron
muertas
con los ojos abiertos.
Raymond dijo
—tenía que ocurrir
yo contesté
—¿ahora qué hacemos?
todos dijeron
—vámonos de aquí.
Luego llegó la época las hojas pálidas
y el viento susurrante,
la época en la que se tenía prohibido
hablar de la época anterior,
el loco Tim lo hizo
y bueno
ya se sabe
lo que pasó con él;
hoy su cuerpo
aún pende
de la rama de aquel árbol
frente al cauce del río.
Aquella época
fue la misma
de manos aferradas
a volantes de vehículos
que a la luz de la luna
surcaban las carreteras
dejando atrás
la quietud de nuestras casas.
No quiero que me pase lo que al loco Tim
y es por eso que he vuelto
después de un viaje que me ha llevado
casi una década
para poder contar
apenas el inicio

Qué curioso que cuando leíste este texto la imágenes que me vinieron a la mente fueron de un color y ambiente muy parecido al de la fotografía
ResponderEliminarGracias por comentarlo, amigo. La fotografía es de Gregory Crewdson. Y el texto nace de ahí.
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